Azúcares y grasas pueden generar ‘adicciones’ en el cerebro
Azúcares y grasas pueden generar 'adicciones' en el cerebro
El consumo excesivo de azúcar y grasa puede alterar el sistema de recompensa del cerebro, llevando a una preferencia por estos sabores.
Un estudio reciente realizado por la Universidad de Yale y el Instituto Max Planck de Investigación del Metabolismo mostró que la comida puede influir realmente en nuestro comportamiento.
Durante ocho semanas, se monitorearon dos grupos de voluntarios sanos y con peso ideal por parte de los investigadores.
Ambos grupos siguieron sus dietas normales, pero un grupo comenzó a consumir yogures ricos en azúcar y grasa dos veces al día,
mientras que el otro grupo optó por yogures bajos en calorías.
Al final del período, aquellos que consumieron los yogures con mayor contenido calórico no pudieron disfrutar de alimentos con menos azúcar y grasa.
Importante saber
A continuación, todos los voluntarios se sometieron a exámenes de resonancia magnética mientras consumían batidos.
Los participantes del grupo que consumió los yogures más calóricos mostraron una actividad cerebral diferente,
destacando la activación del sistema de dopamina, que proporciona una sensación de recompensa.
El consumo excesivo de alimentos azucarados puede representar riesgos para la salud.
El estudio demuestra cómo la comida puede alterar nuestro comportamiento a corto plazo,
incluso sin aumento de peso o impactos inmediatos en la salud,
aumentando el riesgo de comer en exceso y desarrollar obesidad.
La nutricionista Paula Victória Félix, doctoranda en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (USP),
explica que los seres humanos tienen una preferencia por alimentos calóricos debido a razones evolutivas,
cuando era necesario almacenar grasa y energía.
Sin embargo, en la actualidad, esta preferencia ya no es necesaria y estamos cada vez más expuestos a estos alimentos, lo que resulta en un consumo excesivo.
Una solución es la reeducación alimentaria, que nos permite reeducar nuestro paladar y desarrollar el hábito de consumir porciones más pequeñas de estos ingredientes,
optando por una alimentación más saludable.
Es aún más fácil llevar a cabo este proceso en los niños, ya que requieren menos azúcar para sentirse satisfechos.
Por lo tanto, se recomienda evitar la exposición temprana a los dulces, especialmente antes de los dos años de edad.