Sopa de tomate con leche de coco y ralladura de naranja
La sopa de tomate es un clásico reconfortante, pero puede cobrar una nueva vida con dos ingredientes sencillos: la leche de coco, que le aporta cremosidad sin nata, y la ralladura de naranja, que añade un aroma fresco y equilibra la acidez del tomate. Es una receta fácil, que se hace en una sola olla en unos 40 minutos y que suele gustar a toda la familia.
Información rápida
- Dificultad: fácil
- Preparación: 15 minutos
- Cocción: 25 minutos
- Raciones: 4 platos (alrededor de 1,5 litros)
Ingredientes
- 800 g de tomate pelado en conserva (2 latas) o 1 kg de tomate maduro fresco, preferiblemente de tipo pera
- 1 cebolla mediana picada
- 2 dientes de ajo picados
- 2 cucharadas (30 ml) de aceite de oliva
- 200 ml de leche de coco
- 750 ml de caldo de verduras casero o agua
- 1 calabacín pequeño (unos 200 g) cortado en dados pequeños
- Ralladura de 1 naranja (solo la parte naranja, sin la piel blanca)
- 1 cucharada de postre de hierbabuena picada
- 1 cucharada de postre de albahaca picada
- Sal y pimienta negra al gusto
Preparación
- Lava bien la naranja y ralla la piel antes de empezar. Reserva la ralladura en un platito.
- En una olla mediana, calienta el aceite a fuego medio y añade la cebolla. Cocina 5 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté tierna y translúcida. Incorpora el ajo y cocina 1 minuto más, sin dejar que se queme.
- Añade el tomate. Si es pelado en conserva, déjalo guisar unos 5 minutos; si es fresco y troceado, unos 10 minutos, hasta que empiece a deshacerse.
- Agrega la leche de coco y el caldo de verduras. Cuando arranque a hervir, baja el fuego y deja cocer 10 minutos con la olla semitapada.
- Retira del fuego y tritura con la batidora de mano hasta obtener una crema lisa. Si usas una batidora de vaso, espera unos minutos a que la sopa se temple un poco y no llenes el vaso más de la mitad.
- Vuelve a poner la olla al fuego, añade los dados de calabacín y la mitad de la ralladura de naranja y cocina 5 minutos, hasta que el calabacín esté tierno pero entero.
- Salpimienta, apaga el fuego e incorpora la hierbabuena y la albahaca.
- Deja reposar 2 o 3 minutos y sirve con el resto de la ralladura de naranja por encima.
Consejos para una sopa equilibrada
- Acidez: si el tomate está muy ácido, añade media zanahoria rallada al sofrito. Endulza la sopa de forma natural y evita tener que recurrir al azúcar.
- La naranja en su justa medida: la parte blanca de la piel amarga. Usa un rallador fino y ralla solo la capa exterior.
- Leche de coco: la versión normal tiene bastante grasa; si prefieres una sopa más ligera, usa leche de coco «light» o sustituye la mitad por bebida de avena sin azúcar.
- Sal: si usas caldo comprado, prueba antes de salar, porque suele llevar ya suficiente sal.
- Hierbas: añádelas siempre al final, fuera del fuego, para que conserven el color y el aroma.
Variantes y acompañamientos
Esta sopa se adapta fácilmente a lo que tengas en casa. Para hacerla más nutritiva y saciante, prueba:
- Con legumbres: añade 200 g de garbanzos o alubias blancas cocidas junto con el calabacín.
- Con más verduras: tritura con la sopa un pimiento rojo asado o 150 g de calabaza.
- Versión picante: incorpora una pizca de guindilla o de jengibre rallado al sofrito.
- Acompañamientos: sírvela con pipas de calabaza tostadas, pan integral tostado o un hilo de yogur natural.
Para los niños, puedes reducir a la mitad la ralladura de naranja y triturar también el calabacín, de modo que la crema quede totalmente lisa.
Conservación
Una vez fría, la sopa se conserva en la nevera, en un recipiente cerrado, durante 3 días. También puede congelarse en raciones individuales hasta 3 meses; en ese caso, congélala antes de añadir las hierbas y agrégalas frescas al recalentarla. Recaliéntala a fuego suave, removiendo, y ajusta la textura con un poco de agua si ha espesado.
En resumen
Con tomate, leche de coco, calabacín y la ralladura de una naranja se prepara en unos 40 minutos una sopa aterciopelada, aromática y fácil de adaptar. Sofríe bien la cebolla y el ajo, tritura antes de añadir el calabacín y reserva las hierbas y parte de la ralladura para el final. Prepara una cantidad mayor, congélala en raciones y tendrás siempre a mano una comida ligera y sabrosa.