Cómo Leer las Etiquetas Nutricionales Sin Complicarse


Las etiquetas nutricionales suelen esconder más información útil de la que parece a primera vista, pero solo si sabemos dónde mirar. En lugar de fijarse solo en las calorías, conviene empezar por la lista de ingredientes: cuanto más corta y reconocible, mejor suele ser.

Prestar atención al tamaño de la porción de referencia — a menudo es menor de lo que realmente comemos, lo que distorsiona la lectura de los valores. Los azúcares añadidos, el sodio y las grasas saturadas son los tres indicadores más importantes a vigilar, sobre todo en productos procesados que parecen saludables a primera vista.