Salsa de tomate asada al horno con berenjena


Hacer salsa de tomate al horno es una de las formas más sencillas de preparar una base sabrosa para toda la semana: se corta todo, se reparte en una bandeja y el horno hace el resto. El calor seco concentra el sabor del tomate y carameliza ligeramente la cebolla, y la berenjena le da cuerpo a la salsa. El resultado gusta a toda la familia y es una forma discreta de añadir más verduras a las comidas.

Ingredientes (de 4 a 6 raciones)

  • 1 berenjena mediana (unos 300 g), cortada en dados de 2 cm
  • 300 g de tomates cherry, enteros
  • 400 g de tomate maduro, cortado en trozos
  • 1 cebolla morada mediana (unos 150 g), en medias lunas
  • 3 dientes de ajo, laminados
  • 4 cucharadas (60 ml) de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de sal y pimienta negra recién molida, al gusto
  • 1 cucharadita de orégano seco o una ramita de tomillo (opcional)
  • Unas hojas de albahaca fresca, para terminar (opcional)

Preparación: 15 minutos. Horno: de 35 a 40 minutos. Dificultad: fácil.

Elaboración

  1. Precalienta el horno a 200 °C.
  2. Coloca la berenjena, los dos tipos de tomate, la cebolla y el ajo en una bandeja grande, a ser posible en una sola capa. Si las verduras quedan amontonadas, usa dos bandejas: así se asan en lugar de cocerse en su propio vapor.
  3. Riega con el aceite, salpimienta, añade las hierbas secas y mezcla bien con las manos o con una cuchara.
  4. Hornea durante 20 minutos. Saca la bandeja, remueve y vuelve a meterla en el horno otros 15 a 20 minutos, hasta que la berenjena esté tierna, los tomates hayan reventado y los bordes de la cebolla estén ligeramente dorados.
  5. Saca del horno y deja reposar 5 minutos.
  6. Para una salsa rústica, aplasta las verduras con un tenedor directamente en la bandeja. Para una salsa fina, tritúrala con la batidora de mano, añadiendo de 2 a 4 cucharadas de agua si queda demasiado espesa.
  7. Prueba, rectifica de sal y termina con albahaca fresca.

Cómo servirla

Esta salsa es muy versátil y puede ser la base de varias comidas:

  • Con pasta: unas 4 cucharadas de salsa por ración de pasta cocida; añade un poco del agua de cocción para ligarla.
  • Con arroz o cuscús: como guarnición de verduras, acompañada de una proteína.
  • Con pescado o pollo: extiende la salsa en una fuente apta para horno, coloca encima los filetes o las pechugas y hornea hasta que estén hechos.
  • Con huevos: calienta la salsa en una sartén, haz pequeños huecos, casca un huevo en cada uno, tapa y deja cuajar a fuego suave.
  • En tostas: sobre pan tostado con queso fresco o requesón, como entrante o merienda.

Desde el punto de vista nutricional, es una salsa hecha solo con verduras y aceite de oliva, sin azúcar añadido y con la sal controlada, a diferencia de muchas salsas preparadas. El tomate aporta vitamina C y licopeno, un pigmento que se aprovecha mejor cuando el tomate se cocina con un poco de grasa, y la berenjena y la cebolla añaden fibra. Para una comida equilibrada, basta con añadir una fuente de proteína y una ración de hidratos de carbono, preferiblemente integrales.

Consejos, variaciones y conservación

  • El tomate maduro marca la diferencia: fuera de temporada, los tomates cherry suelen tener más sabor que los tomates grandes. También puedes añadir 1 cucharada de concentrado de tomate antes de triturar.
  • Acidez equilibrada: si la salsa queda ácida, déjala unos minutos más en el horno o añade media zanahoria rallada a las verduras antes de asarlas.
  • Para los niños: tritúrala bien hasta que quede fina; la berenjena "desaparece" en la salsa y la textura se acepta mejor.
  • Más verduras: el calabacín, el pimiento rojo o la calabaza en dados combinan bien y se asan en el mismo tiempo.
  • Con un toque picante: una pizca de guindilla seca o pimentón de la Vera antes de meterla en el horno.
  • Menos grasa: puedes reducir el aceite a 2 cucharadas, removiendo las verduras más a menudo para que no se peguen.

Una vez fría, guarda la salsa en un tarro o recipiente hermético en la nevera hasta 4 días. También se congela bien en raciones hasta 3 meses: descongélala la noche anterior en la nevera y caliéntala en un cazo.

En resumen

Con una berenjena, dos tipos de tomate, cebolla morada, ajo y aceite de oliva se prepara al horno, casi sin esfuerzo, una salsa de tomate casera, sabrosa y llena de verduras. Lo esencial es repartir las verduras en una sola capa, asarlas a 200 °C durante unos 40 minutos y decidir al final entre una textura rústica o fina. Una receta base que sirve para pasta, arroz, pescado o huevos a lo largo de la semana.