Pimientos asados al horno con cebollitas, tomates cherry y hierbas


Asar verduras en el horno es una de las formas más sencillas de realzar su sabor: el calor concentra sus azúcares naturales, carameliza ligeramente los bordes y hace innecesarias las salsas pesadas. Estos pimientos asados con cebollitas, tomates cherry, ajo y hierbas son una guarnición versátil que sirve para la cena de hoy y para varias recetas más a lo largo de la semana.

Por qué merece la pena asar verduras

Los pimientos, sobre todo los rojos y amarillos, son una buena fuente de vitamina C y de carotenoides, y el tomate aporta licopeno, un pigmento que se absorbe mejor cuando el tomate se cocina con algo de grasa, como el aceite de oliva. Asar con poca grasa y sin freír mantiene la comida ligera, y la bandeja va al horno prácticamente sin esfuerzo, lo que deja tiempo libre para preparar el resto de la comida.

  • Dificultad: fácil
  • Preparación: 10 minutos
  • Horno: de 30 a 35 minutos
  • Raciones: 4 como guarnición

Ingredientes

  • 400 g de minipimientos de varios colores (o 3 pimientos grandes: rojo, amarillo y verde), cortados por la mitad y sin semillas
  • 200 g de cebollitas moradas y blancas, peladas (o 2 cebollas medianas cortadas en gajos)
  • 200 g de tomates cherry
  • 4 dientes de ajo aplastados con piel
  • 2 ramitas de romero y 3 ramitas de tomillo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva (unos 30 ml)
  • Media cucharadita de sal y pimienta negra al gusto

Preparación

  1. Precalienta el horno a 200 °C (o a 180 °C con ventilador).
  2. Si usas pimientos grandes, córtalos en tiras de 3 a 4 cm de ancho para que se asen al mismo tiempo que las demás verduras.
  3. Pincela una bandeja o fuente de horno con un poco de aceite, sobre todo si no es antiadherente.
  4. Coloca los pimientos, las cebollitas, los tomates cherry y el ajo en la bandeja, en una sola capa. Añade las hierbas, riega con el resto del aceite, salpimienta y mézclalo todo con las manos.
  5. Cubre con papel de aluminio y hornea durante 15 minutos. Esta primera fase cuece las verduras en su propio vapor y las deja tiernas por dentro.
  6. Retira el papel de aluminio, remueve con una cuchara y vuelve a hornear, sin tapar, durante otros 15 a 20 minutos.
  7. Las verduras están listas cuando los bordes de los pimientos están dorados y el fondo de la bandeja empieza a caramelizarse. Retira las ramitas de hierbas y sirve.

Trucos para unas verduras asadas en su punto

  • No llenes demasiado la bandeja: si las verduras quedan amontonadas, se cuecen al vapor y no se doran. Para cantidades mayores, usa dos bandejas.
  • Tamaños parecidos: cortarlo todo en trozos similares garantiza una cocción uniforme.
  • Ajo con piel: así no se quema y queda cremoso por dentro; al final, basta con apretarlo sobre las verduras o sobre una rebanada de pan.
  • Toque final: unas gotas de vinagre balsámico o de zumo de limón nada más sacarlas del horno equilibran el dulzor de las verduras.
  • Sal con moderación: las hierbas y el ajo aportan mucho sabor, así que media cucharadita basta para cuatro raciones. Si quieres reservar una parte para el puré de un bebé, apártala antes de sazonar.

Cómo servirlos y aprovechar las sobras

Estas verduras acompañan bien al pescado a la plancha, el pollo, los huevos escalfados o las legumbres. También se pueden aprovechar de varias maneras en los días siguientes:

  • trituradas con un poco de caldo, como base de una sopa o de una salsa para pasta;
  • mezcladas con garbanzos, rúcula y queso fresco en una ensalada templada;
  • sobre tostadas de pan integral con un chorrito de aceite;
  • como relleno de una tortilla francesa o de una tortilla al horno;
  • sin sal y trituradas con patata cocida, para el puré de los más pequeños.

Guarda las sobras en un recipiente cerrado en la nevera hasta 3 días. Si las cubres de aceite en un tarro limpio, también deben conservarse en la nevera y consumirse en pocos días.

En resumen

Los pimientos asados con cebollitas, tomates cherry y hierbas son una guarnición sencilla, colorida y llena de sabor, que está lista en unos 40 minutos con muy poco trabajo. El secreto está en repartir bien las verduras en la bandeja, empezar tapadas y terminar destapadas hasta que se caramelicen. Con una sola hornada tendrás verduras para la comida y una base práctica para sopas, ensaladas y purés durante toda la semana.